jueves, 23 de abril de 2009

Historia reciente

CONCERTACIÓN

La experiencia de concertación se inició en 1999, a fines del segundo gobierno de Alberto Fujimori, cuando la ONG Asociación Servicios Educativos Rurales (SER) y el Municipio de Churcampa firmaron un convenio de capacitación y asesoría en temas de gestión municipal.

Según recuerda uno de los que participó de este acto, ese año la capital de la provincia era una ciudad pequeña, con pocas organizaciones civiles y muy vinculada al campo. Hasta ese momento ninguna ONG se había establecido en Churcampa, muy diferente a Huanta donde las ONGS estaban presentes desde mucho antes.

En el marco de este convenio se convocaron a una serie de reuniones con los alcaldes distritales, funcionarios estatales, líderes campesinos, y dirigentes sociales de la provincia, donde se definió la búsqueda del desarrollo económico y social como el eje central de sus preocupaciones. Sobre todo mejorar la producción agropecuaria y construir una red de caminos, que integre los distritos y comunidades campesinas aisladas en los Andes, con el mercado local y regional. El convenio también permitió que un grupo de dirigentes y concejales visitaran la ciudad de Ilo (Moquegua), y conozcan directamente la experiencia de concertación de este lugar. La visita, ellos señalan, fue crucial en el convencimiento de que la concertación para el desarrollo podía ser algo real y no “solo palabras”

En el desarrollo de esta experiencia han tenido un papel importante el Alcalde Alfonso Chávez, y el Teniente Alcalde, el profesor Orlando Vargas. Sin embargo, a diferencia de Huanta, en Churcampa converge un grupo plural de líderes civiles comprometidos con la concertación. Algunos de estos líderes cuentan con educación superior, y retornaron a la provincia luego de la pacificación en busca de alternativas de vida en la agricultura, el comercio, y la política. Alternativas que no tenían en Lima ni en otras ciudades de la costa. Otros líderes provienen de los nuevos grupos económicos emergentes, dedicados a la producción agrícola y el comercio. También participan dirigentes y activistas de las nuevas organizaciones de mujeres, maestros, criadores de alpacas, y desplazados por la guerra que también han retornado al lugar. A ellos se suma una nueva generación de dirigentes de las comunidades campesinas, que permanecieron en la provincia y resistieron la violencia política, y que hoy asumen roles políticos cada vez más visibles.

En 1999, durante un encuentro provincial de autoridades y dirigentes, se aprobó el Plan de Desarrollo de la Provincia de Churcampa; y el organigrama de funcionamiento de la Mesa Provincial de Concertación. Se establecieron, además, 4 comisiones de trabajo que expresan los principales ejes del Plan de Desarrollo: transporte e infraestructura básica; fortalecimiento institucional; desarrollo económico; y salud, educación, y familia. Cada comisión funciona de manera independiente pero concertan entre ellas a través de la Mesa Provincial. Desde el año 2000 han puesto en práctica el Presupuesto Participativo (PP), un mecanismo de gestión local, que funciona de la siguiente manera: en asambleas generales el municipio informa de los recursos recibidos del gobierno central, así como sus expectativas de recursos propios (recolección de tributos). Luego de un amplio debate, las autoridades y los dirigentes se ponen de acuerdo sobre las obras a realizar y el monto del gasto a efectuarse. Asimismo, se nombra una comisión mixta encargada de la vigilancia social de las obras. Muchas veces las comunidades campesinas ofrecen su mano de obra a cambio de que el presupuesto se “estire” e incluya otras obras menores.

Entre 1999 y el 2002, por el buen funcionamiento de la Mesa Provincial y la legitimidad que tiene en la población, se ha podido hacer cambios en la relación con el estado. En un inicio, FONCODES el organismo estatal encargado de hacer obras sociales y productivas en distintas regiones del país, ejecutaba proyectos sin consultar con nadie, y la Mesa de Concertación trabajaba solo con recursos municipales. Recién desde 2002, todas las obras realizadas por el estado se hicieron en coordinación con la Mesa de Concertación y de acuerdo al Plan de Desarrollo de la Provincia. Por ello, la Mesa Churcampa se ha convertido en un ejemplo para otras mesas provinciales y distritales de Huancavelica y Ayacucho.

Con la Mesa Departamental de Lucha contra la Pobreza (MDLCP), creada por el gobierno de transición de Valentín Paniagua y mantenida por el gobierno de Alejandro Toledo, se han desarrollado conflictos que han impedido que esta última funcione regularmente en la provincia de Churcampa. Según nuestros entrevistados, la MDLCP se presenta “burocrática, y hegemónicamente”, amparados en su relación con el estado, y buscando absorber todas las experiencias de concertación que existían previamente. La mesa de concertación de Churcampa se reclama una experiencia autónoma de la sociedad civil y mira con recelo cualquier intento de cooptación desde el estado. Por este motivo, la mesa de Churcampa decidió decidir continuar con su propio proceso de concertación, convirtiéndose en un referente para toda la región. Más aun cuando logró que el Comité Multi-sectorial, que aglutina a todas las dependencias del estado en la provincia, se incorpore como parte integrante de la mesa de concertación.

La evaluación de las autoridades y los dirigentes sociales sobre la mesa de concertación es positiva y optimista. Ellos indican que la experiencia ha permitido transparencia en la gestión municipal, mayor participación ciudadana en las decisiones de desarrollo, y el conocimiento de la población sobre los recursos disponibles. Todos estos son hechos inéditos en la historia política de la provincia. Más aun si durante el gobierno de Fujimori las decisiones políticas eran cerradas, no se informaba nada, y la sospecha de corrupción y el miedo por denunciarlas eran enormes. Ahora las sesiones del consejo municipal y de la mesa de concertación son públicas y trasmitidas por la radio municipal. Además, con el presupuesto participativo, las comunidades han hecho conciencia de sus prioridades, de cuáles son las obras urgentes, y cuáles los pueblos más necesitados. Hay más solidaridad y menos tensión. Antes de la concertación, los entrevistados dicen, todos demandaban sin orden, buscando sacar lo máximo para su comunidad sin importar el resto, pero que hoy se comparten los recursos escasos.

La legitimidad de la experiencia hace que todas las fuerzas sociales y políticas participen de la Mesa de Concertación y del plan de desarrollo provincial. Incluso la Empresa minera metalúrgica DOE RUN-PERU que asume una presencia formal en las reuniones por la presión de la mesa. Ninguna fuerza política, social, o económica está en condiciones de salir del proceso concertador porque sería una decisión antipopular. En ese sentido el proceso de concertación ha creado un campo de fuerzas al interior del cual transcurre la acción y discusión política.

No obstante, también hay fuertes limitaciones. Una de ellas es la falta de recursos para llevar adelante los planes de desarrollo y, por tanto, el peligro de ver truncadas las altas expectativas sociales. Por ejemplo, el año 2002, el gobierno transfirió a los municipios del departamento de Huancavelica 40 millones de soles, de los cuales Churcampa recibió el 10.2% para atender una población de 50,000 personas. Los escasos recursos y la falta de vías de comunicación con otras provincias del departamento, hace que Churcampa tenga puestas sus esperanzas en la consolidación de un corredor económico con Huanta en Ayacucho y Huancayo en Junín; a través del cual puedan colocar sus productos agrícolas en los mercados regionales andinos. En esto Churcampa pone sus principales esfuerzos, aunque también en pequeñas obras de regadío y tratamiento de agua. Otra es la necesidad de ampliar la participación de la población, fortalecer la renovación de liderazgos sociales y políticos democráticos; y mejorar la capacidad de gestión de los municipios. En este sentido es notable la ausencia de materiales educativos sobre la concertación y los planes de desarrollo en quechua y otras lenguas indígenas, lo cual limita el acceso de los más pobres a la experiencia.

Finalmente, el proceso electoral municipal y regional del 2002 configura un nuevo escenario político en Churcampa. Pero también muestra el fluido paso de

dirigentes de la sociedad civil local, específicamente de la experiencia de la mesa de concertación a la sociedad política y viceversa. En otras palabras, la sociedad política se renueva sin que se debilite la experiencia de concertación local. En efecto, el nuevo alcalde Ing. Alberto Ayala proviene de un movimiento político regional llamado INTI, y su campaña electoral estuvo centrada en la continuidad de la mesa de concertación provincial. Lo interesante es que el nuevo alcalde reivindica este discurso y práctica, sin haber participado previamente de dicha experiencia. Por el contrario, algunos regidores elegidos sí han participado activamente de la experiencia de concertación como el comunero campesino Francisco Sotomayor (INTI), y el profesor Polo Castro del movimiento “Fortaleza”. Otros activistas de la concertación no han tenido éxito electoral, entre ellos el candidato por Perú Posible, el Sr. Damián Ortiz, y el candidato aprista al cargo de consejero por Churcampa en la Región de Huancavelica, el Sr. Áureo Meza.

Durante el 2003 el nuevo alcalde, el Ing. Ayala, ha recibido fuertes presiones de la sociedad civil, de los regidores, y de los movimientos políticos locales exigiéndole que cumpla su promesa de trabajar con la mesa de concertación. Sin embargo este mira con recelo los esfuerzos de la sociedad civil por conocer los pormenores de la administración municipal. La mesa de concertación se mantiene muy activa y vigilante, lo cual parece asegurar la continuidad de esta rica experiencia de participación ciudadana. Incluso actualmente ya hay un proceso de revocatoria en curso contra el alcalde que definirá su destino los próximos meses.

En resumen, la Mesa de Concertación de la Provincia de Churcampa (Huancavelica) es una experiencia reciente y exitosa desarrollada en las alturas de la zona centro sur de los andes peruanos. Esta experiencia nace en 1999 influida por las mesas de concertación de la provincia vecina de Huanta (Ayacucho), y del puerto de Ilo (Moquegua), de donde reciben apoyo técnico y político, pero también de donde extraen enseñanzas para evitar errores y fortalecer su propia experiencia.

Churcampa es una provincia nueva, se forma en 1985 con el auspicio político del APRA y sobre la base de un extenso distrito poblado mayormente por comunidades campesinas. Sin embargo, apenas se formó la provincia, esta se vio envuelta en la violencia política, sin que las autoridades civiles tuvieran tiempo de construir la institucionalidad del gobierno local, al ser reemplazados por los militares en estas tareas. Esta provincia no fue una zona de grandes enfrentamientos sino una zona de tránsito de las columnas senderistas y de persecución de ellas por parte del ejército. Por ello, si bien la violencia política golpeó duramente a la sociedad política local (autoridades, representantes del estado, y dirigentes apristas), las organizaciones civiles (comunidades, asociaciones de productores, ganaderos) no desaparecieron como ocurrió en Huanta.
Se considera exitosa esta experiencia de concertación porque: (a) permitió el retorno al gobierno municipal de líderes civiles democráticamente elegidos, los cuales crearon por primera vez en la provincia la institucionalidad política del gobierno local; (b) su liderazgo no esta formado por un individuo carismático y su pequeña red familiar de apoyo, sino está constituido por un grupo plural de líderes comprometidos con la democratización. Algunos de ellos provienen de las nuevas generaciones de jóvenes retornados con la pacificación, pero otros permanecieron en la zona y tienen vínculos sólidos con las organizaciones de base; (c) Y dio lugar a un espacio publico de deliberación y acuerdo sobre un plan de desarrollo en el que están comprometidos los principales actores económicos, sociales, y políticos de la provincia. Lo inédito es que los procesos electorales y los cambios en la alcaldía no han hecho naufragar esta experiencia. Existe una sociedad civil vigilante que empuja la concertación desde abajo, incluso enfrentando las reticencias del alcalde como parece ser hoy el caso.
Tomado de De la Confrontación a la Concertación en Provincias Indígenas del Perú. Comparando las mesas deconcertación para el desarrollo local de Huanta (Ayacucho), y Churcampa (Huancavelica) - Aldo Panfichi / Lino Pineda - (marzo, 2004)